Por: Juliana Erazo
Diciembre es un mes mágico que une a las familias, los amigos y los vecinos. Las calles se transforman con coloridos postes y andenes pintados; las casas brillan por sus luces despampanantes; los arbolitos se visten como en un desfile de gala; y por supuesto, los negocios se llenan a tal punto de casi colapsar por el ajetreo de las personas por conseguir los tan esperados regalos.
Pero este 2020 nos trajo muchas sorpresas, sobre todo por la llegada de un virus que no diferenció entre razas, clases, edades, pues nos afectó a todos por igual. Aun así, esto no es motivo para desanimarnos. La alegría navideña debe seguir encendida, solo que iniciamos una nueva etapa de adaptación. Ahora, las reuniones familiares deben evitar las aglomeraciones y por lo tanto reducir el número de invitados en los hogares. Esto no significa perder la comunicación con nuestros allegados, sino buscar nuevas alternativas para ello. Como ejemplo, nuestra mejor aliada: la virtualidad. Ya que esta nos permitió interactuar con nuestros pares. Otros que se adaptaron a este mundo virtual fueron los negocios. Ahora, más que nunca se han destacado las compras por Internet, beneficiando tanto a vendedores como compradores por la facilidad y comodidad de las compras desde casa. Como observamos, las actividades cotidianas van cambiando con forme pasan los años, en especial en este 2020. Estamos viviendo una nueva navidad, una nueva forma de festejar, una nueva vida.
Por ahora, solo queda desear una Feliz Navidad y un próspero año nuevo.